
Jorge Pradenas Garcés – Licci Vigueras Sepúlveda
La salud mental en la infancia y adolescencia: el rol de las duplas psicosociales en el contexto escolar
La salud mental en la infancia y adolescencia constituye una problemática de creciente relevancia en Chile, agudizada por factores socioeconómicos, los efectos de la pandemia y la limitada cobertura de apoyos especializados al interior de los establecimientos educacionales. En este contexto, la intervención de las duplas psicosociales emerge como un recurso fundamental para la promoción del bienestar integral y el acompañamiento oportuno de niños, niñas y adolescentes que presentan dificultades emocionales, sociales, académicas y familiares.
Diversos estudios evidencian una alta prevalencia de problemáticas de salud mental en la población infantojuvenil. Un informe de la Defensoría de la Niñez, elaborado con apoyo académico, identifica entre las principales manifestaciones la ansiedad, la depresión, las conductas de autolesión, la tristeza persistente, la apatía, los trastornos del sueño y del apetito, así como conductas agresivas o desafiantes y la baja asistencia escolar. Estas señales suelen expresarse en el contexto educativo, convirtiendo a la escuela en un espacio clave para su detección temprana.
En este escenario, las duplas psicosociales cumplen un rol esencial, ya que son quienes recogen, analizan y abordan estas manifestaciones desde una mirada integral. Si bien no reemplazan la atención clínica especializada, su intervención se sustenta en un enfoque biopsicosocial, que considera los factores emocionales, sociales y relacionales del estudiante y su entorno. Asimismo, articulan acciones con los equipos docentes, favoreciendo la incorporación de la salud mental en la convivencia escolar y promoviendo entornos inclusivos, seguros y democráticos que potencien el aprendizaje significativo.
Entre las principales funciones que desarrollan las duplas psicosociales en los establecimientos educacionales se encuentran la evaluación y el monitoreo de situaciones que afectan la convivencia escolar; el apoyo y orientación a estudiantes con sintomatología socioemocional; la intervención en conflictos escolares y situaciones de riesgo; el trabajo colaborativo con familias, docentes, equipos directivos y programas externos; y la articulación con redes de salud y comunitarias, actuando como un puente entre el establecimiento y los distintos servicios de apoyo disponibles.
La salud mental de niños, niñas y adolescentes representa hoy un desafío prioritario para el sistema educativo, considerando el impacto directo que las problemáticas emocionales y conductuales tienen en las trayectorias escolares y en el desarrollo integral de los estudiantes. En este sentido, los establecimientos educacionales se han consolidado como espacios estratégicos de prevención, contención y acompañamiento, debido a su cercanía cotidiana con los y las estudiantes y sus familias.
“La salud mental se caracteriza por la capacidad de amar y crear, de relacionarse con el mundo sin miedo.” Erich Fromm

