Departamento de Orientación

Paulina Garrido Garrido

Orientadora Enseñanza Básica

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“Replantearnos el rol del profesor jefe como base de la educación emocional”

Sin duda que todos los acontecimientos que hemos venido vivenciando el último tiempo, han replanteado las formas que hasta antes del estallido social y la pandemia concebíamos como practicas habituales en educación.

La ruta vertiginosa en la que nos hemos visto envueltos durante estos últimos meses, ha traído consigo una serie de replanteamientos propios del encuentro con el ser y el desarrollo personal al que estamos sujetos como personas. Por lo tanto, ¿cómo no replantearnos la manera en la que educamos? Si observamos, sentimos y escuchamos a diario las nuevas necesidades de nuestros/as estudiantes, la llamada generación alfa, aquella que nació con la digitalización y acceso ilimitado a la información.

Como educadores/as hemos tenido la misión de reeducarnos en la forma, no sólo de hacer clases, pasando de lo presencial a lo online y de lo online a lo híbrido sino que, también hemos tenido que comenzar a mirar a nuestros/as estudiantes en todas sus necesidades, que por cierto no son sólo académicas. Hemos aprendido a ver la felicidad,  tristeza, frustración, agotamiento y también los procesos personales de cada uno/a, vinculándonos de una manera mas humana y cercana, que nos ha permitido ser un verdadero referente para los y las estudiantes.

Durante este tiempo hemos comprendido y visto, con todas sus luces que no podemos educar sin ocupar el corazón, sin reconocer a nuestros/as estudiantes  como un legitimo sujeto y ser humano, que posee  necesidades y procesos asociados a sus hitos de vida al igual que nosotros, concibiendo la educación desde una mirada horizontal, tan necesaria para la época en la que vivimos.

Sin duda el rol del profesor/a ha sido fundamental, en muchas ocasiones ha sido el lazo emocional lo que ha permitido re valorar y re significar experiencias que han dado lugar el crecimiento personal de nuestros/as estudiantes. Comprendiendo que el o la profesora, es sin duda, el/la mayor orientador/a de sus estudiantes, aquel ser humano dispuesto a escuchar, acoger, aprender, contener y colaborar con el desarrollo constante de otro ser humano, implicando todas sus esferas personales, profesionales y éticas para  reconocer en cada mirada, el proceso formativo del que dependen  y que se posa sobre la responsabilidad de sus hombros.

Ha sido sin duda alguna, una tarea ardua, de ajustes y de adaptación, pero que nos ha permitido relevar la importancia de educar a nuestras futuras generaciones en educación emocional, prepararlos/as para la vida, concibiendo que no hay un aprendizaje sustancial cuando no hay involucramiento, cuando no hay amor a lo que hacemos. Hemos tenido que alejarnos de viejos paradigmas, resignificando nuestras propias experiencias, para desde allí, colaborar y crear nuevas miradas a nuestro quehacer.

En mi rol de orientadora, doy las gracias a cada profesor/a jefe que en su esmero y profesionalismo se ha involucrado y comprendido el real valor de educar y ser maestros/as. Así como también creo importante agradecer a cada familia que ha creído en nuestro proyecto educativo para formar a sus hijos e hijas.

“El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde”.

Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral.