RECTORÍA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EDUCACIÓN INTEGRAL

Las evidentes transformaciones sociales y culturales originadas en los últimos cincuenta años han planteado desafíos a la educación, cambios como: La globalización y sus efectos tanto positivos como negativos, ya que está siendo un elemento aportante de potencialidades que pueden permitir una mejor vida en la sociedad, no aseguran que el futuro cercano, el mundo va a estar más unido, va a ser más equitativo, más solidario, más tolerante y culturalmente más rico.

A través de la globalización se busca tener una mayor comunicación universal para promover los valores de solidaridad, fraternidad, la paz y el entendimiento entre los seres humanos, dejar de lado los enfrentamientos y las rivalidades muchas veces relacionadas con una globalización solo económica donde los seres humanos son considerados como recursos o capital de inversión.

El evidente avance de las tecnologías de la comunicación e información que nos permite adentrarnos en la sociedad del conocimiento o de la información como contexto global del accionar humano. El desarrollo continuo de la información provoca o promueve cambios en las organizaciones a todo nivel. Desde esta aseveración el avance tecnológico ha venido a satisfacer el anhelo de contar con mayor información para poder dar solución a problemas sociales, culturales, económicos, políticos, entre otros.

La postmodernidad caracterizada por un atildado individualismo, escepticismo y superficialidad que lleva a la no presencia de compromisos personales y sociales, de proyectos de futuro, que lleva al ser humano a la negación de toda perspectiva de futuro y aceptación de lo presente como única realidad.

Considerar a la educación como la respuesta a los problemas que plantean los cambios que se vienen dando en la sociedad, asociado esto con la necesidad de reestructurar los sistemas educativos, de adecuar la formación docente, de ofrecer nuevos enfoques y contenidos.

Al hacernos la pregunta qué tipo de educación puede tratar de dar respuesta a estos problemas, nos planteamos el desafío de una educación humanista, que nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de una formación integral de la persona, porque una visión sesgada o unilateral lleva a un retroceso en algunos aspectos del crecimiento de las personas y en educación lo que buscamos formar son  seres humanos completos con un desarrollo en ciencias , en las letras, en lo moral, en vida afectiva de los niños y niñas.

El lograr la formación integral de las personas no depende solo de los educadores, familia e instituciones educativas, sino que también de los educandos.

Desde siempre han sido constante las afirmaciones “educar para la sociedad”, “educar para la inserción laboral”, “educar para el desarrollo económico” y otras que se expresan en documento de educación. Adjudicarle tales fines al proceso educativo hace que consideremos la educación solo como un fenómeno social o de carácter instrumental y nos olvidamos de lo esencial, de la persona humana en la educación. En la VIII Conferencia Iberoamericana de Educación (Sintra, Portugal,1998), ante la convicción de que la globalización implica oportunidades y riesgos para la sociedad y las personas, se propone recuperar el papel del ser humano como actor principal del proceso educativo, por otra parte el Pronunciamiento Latinoamericano al referirse a la necesidad de más y mejor educación concluye  que a pesar de las reformas educativas implementadas en la región, los resultados no son manifiestos en el ámbito de la formación integral de las personas donde los mismos no se miden por el número de años de estudio o de certificados, sino por lo efectivamente aprendido intelectual, social, moral y afectivamente.

La consideración de la actividad educativa solo en la utilidad fáctica dificulta la visión de la importancia de una educación del ser humano en lo humano, ya que educar no es principalmente un proceso mecánico del cual se obtiene un determinado producto, sino algo que se ofrece a un ser libre y libremente asumido. Todo logro en educación es limitado y solo toma valor educativo si permite movilizarse a nuevas vías de perfeccionamiento. Así deberíamos considerar la tarea de la escuela como el medio para que los educandos se desarrollen plenamente como personas.

         Debemos tener presente que el fin último de la educación no es la perfección en las tareas de la escuela, sino la preparación para la vida, no la adquisición de hábitos de obediencia ciega y de diligencia prescrita sino una preparación para la acción independiente. Debemos tener en cuenta que cualquiera que sea la clase social a que un discípulo pueda pertenecer y cualquiera que sea su vocación, hay ciertas habilidades en la naturaleza humana que son comunes a todos y que constituyen el caudal de las energías fundamentales del hombre. No tenemos derecho a privar a nadie de las oportunidades para desenvolver todas estas facultades. Puede ser discreto tratar alguna de ellas con marcada atención y abrigar la idea de llevar otras a su más alta perfección. La diversidad de talentos e inclinaciones de planes y de aspiraciones, es una prueba suficiente de la necesidad de tal distinción. Pero, repito que no tenemos derecho a impedir al niño(a)el desenvolvimiento de aquellas otras facultades que en el presente no podemos concebir como muy esenciales para su futura vocación o situación en la vida. (PESTALOZZI, E, 1976, p. 180)

Esto quiere decir que la educación debe procurar la formación del ser humano propiamente, es decir, una formación articulada, sistemática e intencionada con la finalidad de fomentar valores personales y sociales que incluyan a la persona en su totalidad. Atender a las diferencias es parte de una formación integral en la que se considera dar a cada uno lo que necesita, lo que co0lma sus aptitudes y apetencias.

JOSÉ CONTRERAS MINTE

RECTOR COLEGIO ETCHEGOYEN